Lo que la carpintería me enseñó
- Ana Gutierrez
- Jan 31
- 4 min read
Este enero se cumplieron 11 años desde que mi abuelo falleció. El año pasado decidí retomar la carpintería, un hobby que él plantó en mí, a manera de honrar su memoria. Mi último proyecto ha sido esta mesa alta para la cocina. Siempre había querido una, y por fin teníamos el espacio. Hoy te quiero contar lo que la carpintería me enseñó.

No te voy a mentir, un par de veces se me cayó toda la estructura, casi me encuentran enterrada bajo ella, y aún así, lo haría de nuevo. Cada madera y clavo me recuerdan a mi abuelo, y me parece increíble que 11 años después, siga esperando escuchar su voz validando que seguí los pasos correctos para armar lo que tenía en frente.
¿Qué he armado en estos 12 meses?
Prefabricadas: mesas de noche, un tocador para una amiga, una mesa de té para nuestra sala, una mesa normal y una mesa extendible para nuestro comedor, un escritorio ajustable, una cajonera para la oficina de mi esposo y algunas cosas pequeñas por ahí.

Cosas que construí desde cero: un estante para frutas, estante para el espacio entre la refri y la pared para organizar las especias, sal, aceite, etc, organizador para la esquina cafetera de mi esposo y la mesa alta de la cocina.

¿Qué he aprendido en estos 12 meses?
Las instrucciones importan
Me encanta construir cosas, es como el legos para adultos. Y armando diferentes elementos he entendido lo importante de dar instrucciones claras. Ikea es un monstruo en temas de cosas fáciles de armar para la casa porque sabe muy bien cómo explicarte.
Sus manuales son sencillos pero detallados. Las imagenes de apoyo son muy útiles, y te dan todos los elementos necesarios.
Cuando he armado algo que compramos en Home Center o algún lugar aleatorio, siempre he terminado molesta porque no se ve igual que la foto de la caja en la que vino. Porque sobraron, o faltaron piezas, porque el manual no era claro. Porque fui obligada a improvisar.
¿Cuántos momentos y situaciones en nuestras vidas serían más fáciles de procesar si las instrucciones fueran claras y didácticas?
Existen varios Alberto a tu alrededor
La parte más triste de comenzar mi nueva aventura como carpintera era no tener a mi abuelo alrededor para preguntarle las muchas dudas que aún tenía sobre la madera y construcción.
Aún así, la vida me ha regalado muchos tatitas Alberto. Illia, quien me mostró nuevas herramientas y me dio feedback cuando quise construir la mesa alta para la cocina. Shamir, que me explicó cómo cuadrar las ruedas para que la alacena que va al lado de la refrigeradora no se tambalee. Doron que me regaló madera para mis estantes.
Ellos no lo saben, pero me hicieron sentir acompañada. Vi en ellos a Alberto, alguien que no vio el que sea mujer como una limitación, y me dejó entrar al mundo de machos carpinteros sin prejuicios.
No tienes que hacerlo todo sola
Una de las mentiras más grandes del feminismo es que tienes que hacerlo todo sola, y resulta que no es así. En mi viaje de carpintera siempre está mi esposo recogiendo la madera y trayéndola a casa. Están los abuelos Alberto con sus consejos, están las Marianas con sus legos.
Están distintas personas dispuestas a apoyar, y eso no quita mérito al esfuerzo que haces. No tenemos que hacerlo solas.
Hay que tener paciencia
Si me conoces, sabes que muy paciente no soy. La carpintería me enseñó a que no todo es tan rápido como yo quisiera. Esperar que la goma seque debe ser mi momento más icónico practicando la paciencia. Engomas ambas maderas, las juntas y esperas, y esperas, y esperas.
Si comienzas a clavar y no ha secado propiamente, todo se mueve, se descuadra.
En Israel hay reglas muy claras sobre la bulla en edificios fuera de horas laborales o en fines de semana. Así que mi martilleo y yo teníamos solo un par de horas durante semana, y momentos de día en el finde para avanzar los proyectos.
Tenía que ser rápida, pero también paciente. Tenía que avanzar, pero también aprender a esperar. La carpintería, el creerme Bob el Constructor, me ha enseñado a esperar.
Creatividad con recursos limitados
La mesa alta de la cocina ha sido mi proyecto maderero más ambicioso. Lo dibujé muchísimas veces, pero habían tantas cosas por considerar que le robé algunos legos a los hijos de Mariana, y los usé para visualizar lo que quería.
Por otro lado, la creatividad también viene cuando estás construyendo una mesa en medio de tu sala y no es un patio de construcción. Poner dos sillas juntas para mantener la madera parada, o apoyarla contra la pared para hacer fuerza.
No sé qué construiré este 2026, pero tengo claro que cada pedazo de madera que entra en mi casa y agarra forma bajo mis manos, tiene un poco de mi abuelo.

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